Las redes sociales utilizaron al secuestrador de un bebé en el monasterio de Piedra para localizar a la menor

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La Guardia Civil resolvió en menos de 24 horas el secuestro parental de un bebé ocurrido en el aparcamiento del Monasterio de Piedra de Zaragoza, en la localidad de Nuévalos. Los autores del mismo fueron detenidos en un piso de la localidad madrileña de Parla. Son el padre y el abuelo del niño de 13 meses, así como un amigo de la familia. El menor fue localizado en perfectas condiciones y por la tarde se reencontró con su madre. Al parecer, el secuestrador pudo geolocalizar a su ex y a la menor gracias a las redes sociales.

Los hechos analizados por el instituto armado tuvieron lugar el pasado jueves sobre las 18.44 horas en el aparcamiento del famoso parque natural, tras una llamada de alerta al 112 SOS Aragón. Ocurrió cuando la ibicenca de 28 años se disponía a abandonar el local. Por sorpresa apareció un auto, dos hombres se bajaron y luego de un forcejeo le arrebataron a la bebé. De hecho, según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del grupo Prensa Ibérica, el niño podría haber sufrido algún tipo de herida en uno de sus bracitos debido a la fuerza ejercida por los sospechosos para el arrebatamiento a su madre. Ella, embarazada de seis meses, tuvo que ser atendida en un hospital por el ataque de ansiedad que sufrió.

Como responsables del secuestro o rapto, la mujer señaló al padre de la menor y a su expareja y al abuelo de la menor, convirtiéndose en la principal línea de investigación de la Guardia Civil, que inició los trabajos para localizar el vehículo utilizado por los sospechosos. . No tenían dudas. Una amiga que acompañaba a la madre del niño, y quien dio la alerta, también grabó la escena con su celular, convirtiéndose así en la principal prueba de paternidad. El caso se enmarcó al mismo tiempo que un caso de violencia de género.

Pero no solo tenían la identidad de los sospechosos, sino también la matrícula del vehículo así como su descripción, un Volkswagen Touareg verde. Rápidamente dieron aviso a la Dirección General de Tráfico para que analice las cámaras de seguridad que tiene a lo largo de la red vial para localizar a este turismo.

Al mismo tiempo, el instituto armado puso en alerta a la policía nacional. El principal sospechoso, el padre del niño, identificado como DPG, de 28 años y de origen español, tenía su domicilio en Loeches, al este de Madrid. Allí, varias dotaciones policiales realizaban vigilancia por si llegaban a este domicilio.

en el apartamento de un amigo

Sin embargo, gracias a las pesquisas realizadas, los agentes de la Guardia Civil de Zaragoza, en colaboración con sus compañeros de Madrid, han dado con el bebé, su padre y su abuelo, identificados como GPG, de 67 años y de origen español. Me alojaba con un amigo en el municipio de Parla, al sur de Madrid. En concreto, en la calle Monte Tabor. Agentes de la Policía del Benemérito y de la Policía Nacional acudieron y realizaron un allanamiento y allanamiento, encontrando a la bebé y a los dos sospechosos.

Junto a ellos se encontraba el dueño de la vivienda, identificado como MACG, de 34 años y de ascendencia española. Es amigo del padre del niño y los investigadores lo consideraban colaborador. Los tres adultos fueron detenidos de inmediato como presuntos autores de un delito de sustracción de menores, otro de lesiones graves y un tercero de pertenencia a grupo delictivo al entender los agentes que los tres se unían para un mismo fin. Pasaron la noche en el calabozo del cuartel de la Guardia Civil de La Almunia, Zaragoza. La investigación, dirigida por un juzgado de Calatayud, trata ahora de averiguar por qué DPG decidió secuestrar a su propio hijo. Al parecer, según ha podido saber este diario, los dos se habían separado el pasado mes de junio y desde entonces él siempre la ha culpado de querer verlo y de que no se lo permitiera.

Sin embargo, no hubo denuncias previas ni órdenes de alejamiento. El joven de 28 años estaba con familiares de turismo en este lugar único en Zaragoza cuando ocurrió el secuestro. El detenido pudo saber su paradero gracias a una publicación en redes sociales por parte del progenitor.

En España, este tipo de delitos está tipificado en el artículo 225 bis del Código Penal y el progenitor que comete la sustracción parental es castigado con una pena de dos a cuatro años de prisión. En 2018, otro secuestro de similares características puso en jaque a la Policía Nacional, que acabó esclareciendo el caso. Un padre vecino de Zaragoza se llevó a su hijo y lo escondió en Huelva. La pena fue reducida a dos años de prisión, conmutada por ocho meses de trabajo en beneficio de la comunidad, así como dos años de privación de la guarda del menor y tres años de separación, tanto de él como de la madre.

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