Movistar gana una etapa abreviada en un Giro decepcionante

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El Giro no vive para las decepciones. Cada día ocurre algo diferente, pero siempre negativo, aunque este viernes el equipo Movistar, hasta ahora anónimo en carrera, pudo sonreír con la victoria de su corredor colombiano Einer Rubio, que se impuso en una etapa acortada, en la que de nuevo no pasó nada. en una ronda italiana que solo puede calificarse de decepcionante.

Si las etapas son de 200 kilómetros no apretamos porque queda mucho y la tercera semana es muy dura. Si hace frío y llueve, los ciclistas deciden abrumadoramente que es mejor cancelar los puertos, subirse al autobús del equipo e irse a dar un día de alta montaña por tierras suizas en apenas 74,6 kilómetros, una invitación para los líderes, si de verdad lo son, atacaría. Pues nada de nada, para mayor fortuna de Movistar.

Nunca pasa nada salvo caídas, casos de covid, lluvia por doquier, un frío que de verdad es un tormento para los corredores, los que convocan a sus representantes, los que hablan con la organización del Giro, que no consiguen convencerles de que ha sido mucho más duro. etapas, sin que los ciclistas tuvieran que demostrar que eran superhombres sobre la bicicleta, sin el calvario de sufrir como bestias de carga con la nieve derritiéndose en la cabeza.

nadie se mueve

Así es el Giro en el que nadie se mueve. Es la carrera que condena al ciclismo. Así es el Giro donde lo mejor es aprovechar la tarde para echarse una siesta frente al televisor. Es que no hay a donde llevarla y es muy triste tener que escribirla cuando amas y aprecias profundamente este deporte. Está solemnemente mal.

Solo se mojan los que quieren ganar etapas como Einer Rubio, de 25 años, un escalador en ascenso que animó el pedaleo triste del Movistar en el Giro. Lo hizo para alegrar un poco la vida de sus compañeros en un conjunto telefónico que llevaba tres semanas sin ganar una etapa desde que Superman López ganó en Gamoniteiro, en la Vuelta 2021, donde acabó retirándose en la penúltima etapa. cuando los cables se cruzaron.

También ganó porque Thibaut Pinot, el más famoso de un trío que incluía al ecuatoriano Jefferson Cepeda, que revolucionó la escena desde el inicio, actuó como un verdadero joven, atacando tanto y en el momento equivocado… hasta que se le agotó.

Nada es igual sin Evenepoel

Desde atrás, todos en el banquillo del Ineos. Dos puertos, el primero la Croix de Coeur (la cruz del alma), marcados como una subida donde se podía hacer daño y donde el Jumbo desaprovechaba la oportunidad de aislar a Geraint Thomas. Ni siquiera hubo la típica aceleración de Primoz Roglic, segundo en la general, en la zona de cierre.

Es el Giro de decepción tras decepción, con pocos números, huérfano desde que el covid retiró a Remco Evenepoel y donde Thomas y Roglic no se pelean con muchos o pocos kilómetros en el horizonte. De momento espero que cambie el domingo o la semana que viene, ya no quedan, es una decepción muy triste, como un amor no correspondido. Llorar.

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