Proyecto minero a cielo abierto amenaza 4.000 hectáreas de terreno en Segovia

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La mina a cielo abierto que se proyecta en el noreste de Segovia para la extracción de cuarzo será mucho mayor de lo previsto inicialmente, y podría llegar en su conjunto a las 4.000 hectáreas, según han anunciado los colectivos vecinales que se oponen a esta iniciativa. . En cambio, la compañía dice que el proyecto no causará daños irreversibles al medio ambiente.

La plataforma ciudadana contra la mina a cielo abierto del noreste de Segovia presentará alegaciones sobre el nuevo proyecto minero Erimsa/Elkem en la región, una vez que la empresa gallega, de capital noruego y participada por el fondo estatal Chinese National Bluestar, habrá solicitado 45 nuevos redes mineras (1.287 ha.) en los municipios de Sepúlveda (Duratón), Barbolla y Sotillo, para extraer anualmente 80.000 toneladas de cuarzo metalúrgico.

Así lo explica la plataforma en un comunicado, una vez publicado el proyecto en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL) y queda abierto el plazo de información pública y alegaciones. ERIMSA/Elkem solicitó un primer proyecto minero en el noreste de Segovia que abarcaría una superficie de 2.785 ha., y ahora solicita otro de casi 1.300 ha. más, con lo que los impactos sobre el medio ambiente, la salud y el patrimonio de esta zona se multiplicarán exponencialmente, argumentan vecinos y agricultores integrados en la plataforma.

Este nuevo proyecto rodea varios yacimientos arqueológicos de gran importancia como Confloenta y se ubica junto a los ríos Duratón y Serrano. Según la Plataforma Antiminas, el lugar escogido por Erimsa/Elkem es un área de indiscutible patrimonio cultural y arqueológico, con áreas naturales protegidas, flora y fauna vulnerable.

Además, sus habitantes mantienen una forma de vida basada en la agricultura, la ganadería y el turismo sostenible, que se vería afectada para siempre. “Una minería de este tipo pone en peligro nuestro patrimonio natural, etnográfico y cultural y nuestra forma de vida”, dice Marisa Moro, portavoz de la Plataforma, en declaraciones a Efe.

“Los informes de impacto ambiental de la propia promotora son demoledores”, prosigue Moro, “se aceptan daños al paisaje, destrucción de vegetación, robo o muerte de fauna, aumento de ruido y molestias, en nombre de un hipotético uso indirecto -y sólo 6 directos empleos- y la obtención de materias primas que, además, aquí ni siquiera se transforman. Esta mina provocará la destrucción segura de muchos puestos de trabajo de nuestras empresas dedicadas a la naturaleza y al turismo y el éxodo de pastores y agricultores a otras regiones.

La versión empresarial

La empresa, con sede en La Coruña, es filial de la noruega Elkem, cuyo accionista mayoritario es el grupo chino National Bluestar, y trató de «mandar un mensaje de apaciguamiento a la opinión pública» sobre el proyecto y «escuchar las inquietudes de ciudadanos», ayuntamientos y asociaciones que han expresado sus dudas.

La empresa reiteró en un comunicado que su sistema de cribado garantiza la «total recuperación de la tierra en las mismas condiciones que antes de la intervención», ya que primero separan la capa productiva del suelo a una profundidad cercana a un metro y medio.

Gracias al tamizado, todo el material de tamaño superior a cuatro centímetros se extrae y el resto se deja en el mismo lugar, para que “las cerchas queden en su nivel original”, “no sufran erosión” y “mantengan su fertilidad”. . “, especificó la empresa.

Finalmente, el proceso finaliza con el nivelado y subsolado tras depositar en el mismo lugar la capa productiva separada al principio.

“Nadie va a ver grandes extensiones de tierra donde estamos tamizando porque solo lo estamos haciendo de dos hectáreas a dos hectáreas y solo cuando rehabilitamos por completo estas fincas continuamos en otras áreas, además, siempre en condiciones climáticas favorables y en régimen de alquiler», dijo la compañía en el comunicado.

El río Duratón, afectado

Para Ecologistas en Acción, en cambio, los daños serían graves y afectarían principalmente al río Duratón. En concreto, impactaría en la denominada Zona Especial de Conservación Riberas del Río Duratón (ZEC-ES41600849), perteneciente a la red europea de conservación Natura 2000, que atraviesa aproximadamente 40 km del río Duratón, en dos tramos separados.

El primer tramo, de 25 km de longitud, atraviesa toda la provincia de Segovia, desde la falda de la montaña de Somosierra y llega hasta la desembocadura de los ríos Ayuso y Hoz, en el centro de Sepúlveda.

Este tramo del río se vería totalmente afectado por el proyecto de minería a cielo abierto presentado por la empresa ERIMSA, que ha elegido buena parte del valle del río entre los espacios a explotar, a excepción de un exiguo corredor de 25 metros sobre ambos lados del lecho del río. , explican en una nota.

La destrucción de la cubierta vegetal ligada a la actividad minera, unida a la pérdida de porosidad del suelo provocada por la retirada de material de más de 40 mm de diámetro y la compactación del suelo provocada por el paso de maquinaria, provocaría un gran aumento de la erosión hídrica en la cuenca que alimenta el Duratón, dice la organización.

Por ello, Ecologistas en Acción de Segovia concluye que la minería propuesta tendría impactos incuestionables sobre los valores ecológicos que motivaron la declaración de ZEC.

“Aunque se cavaran zanjas perimetrales en las parcelas de cultivo, en época de lluvias el agua terminaría integrándose a la red hidrográfica, arrastrando cargas de sedimentos muy altas. Estos sedimentos, a su vez, provocarían un deterioro de la calidad de las aguas del Duratón, dañando especies acuáticas”, señalan.

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Contacto para la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

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