Los barones se mantienen en sus puestos para poder influir si hay relevo en el PSOE

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Calma muerta en los territorios a la espera de lo que suceda en las elecciones generales del 23 de julio. El malestar con Pedro Sánchez, a quien los presidentes autonómicos derrocados y los alcaldes culpan de los resultados del 28M, se mastica en privado desde la noche electoral. Pero el requisito de responsabilidad por este fracaso electoral colectivo sigue fijo.

Primero, porque se convocan elecciones generales y nadie con un mínimo de influencia organizativa hará nada para boicotear la campaña. Pero también porque en el juego ya se está pensando qué pasará si Sánchez no sigue en Moncloa y eso condiciona todas las jugadas. El nombramiento del 23J obligó a los barones a permanecer al frente de los aparatos territoriales, a pesar de que algunos como Guillermo Fernández Vara anunciaron con el sobresalto de la derrota que regresaban a su puesto de médico forense.

Algunos optaron por buscar otros destinos políticos. La presidenta de Baleares, Francina Armengol, encabezará la lista en el Congreso y la riojana, Concha Andreu, en el Senado. Javier Lambán (Aragón) no será candidato pero también se encontrará en la Cámara Alta como senador designado por las Cortes de Aragón. Un puesto, el de senador autonómico, que tampoco está descartado para Vara.

Ximo Puig (Comunidad Valenciana) y Ángel Víctor Torres (Canarias) permanecen en sus respectivos territorios. Por ahora. Pero todos, cualquiera que sea el cargo público que ocupen, permanecen a la cabeza del partido. El escenario al que se enfrentan los socialistas es todavía muy difuso. Pesa mucho el desastre de 28 millones en el que se perdieron seis municipios y alcaldías como Valladolid y Sevilla. Y aunque el derrumbe de Podemos fue crucial en la derrota, que impidió la reedición de gobiernos progresistas, en el partido no ocultan que los votantes lanzaron un mensaje contra el gobierno de coalición con Unidas Podemos.

Hay mucho desánimo en el PSOE, cauterizado solo en las últimas horas por el impacto del acuerdo entre el PP y Vox en la Comunidad Valenciana, que dará a la ultraderecha una vicepresidencia para el ex torero Vicente Barrera y entre dos y tres ministerios más y en el que no hablamos de violencia de género o violencia machista sino de violencia intrafamiliar.

Aunque todos en la organización asumen que Sánchez está listo para pelear. Este domingo vuelve a la carga con un mitin en Dos Hermanas (Sevilla), lugar talismán de su carrera, y el lunes, en un cambio absoluto de estrategia, arrancará con una entrevista en Onda Cero a Carlos Alsina una apertura en sus medios de consultas habituales.

El futuro del PSOE depende de lo que consiga en estas cinco semanas. La cuestión no es solo si Sánchez consigue mantener la Moncloa. De ser así, se abrirá otra fase en territorios donde la influencia de Ferraz permanece intacta. El problema es que si no lo logra, lo que suceda en el juego será diferente dependiendo del resultado. Si no es un desastre, el presidente todavía tendrá cierto margen de maniobra. “Sánchez es un tipo muy particular. A ver si vuelve a correr”, dice un alto cargo autonómico. Pero si hay una derrota contundente, es probable que las demandas de rendición de cuentas sean inmediatas.

Los relevos de los barones, en el aire

Una desestabilización, más o menos grande, de la dirección nacional deja suspendidos los relevos en las comunidades autónomas. Y no solo eso. Permite a los líderes que lo deseen atrincherarse, según fuentes del partido, si así lo desean. Pues la sucesión de barones que fueron destituidos el 28M se aplazaría para que se resolviera primero la dirección del PSOE y allí aún tuvieran influencia. Si realmente los socialistas tuvieran que buscar un nuevo Secretario General, los líderes salientes tendrían la astucia de acertar y tener a la nueva dirección cara a cara para sus propios procesos de renovación.

Todas estas cábalas ya se están dando en el seno del PSOE, sobre todo después del lío que se ha producido con las candidaturas al Congreso y al Senado de Castilla-La Mancha, Aragón, la Comunidad Valenciana y Castilla y León contra sus actuales gobernantes.

Si el 23J resultara un desastre en términos electorales, allanaría el camino, o incluso Sánchez lo convocaría, un congreso extraordinario que retrasaría el nombramiento de nuevos secretarios generales en las autonomías. La sustitución de Lambán, Vara y Concha Andreu, que también optó por buscar una salida, parece clara. Armengol y Torres siguen al frente de Baleares y Canarias, respectivamente, y en principio cuentan con el respaldo de sus organizaciones para hacerlo. El modelo para ambos sería el del propio Vara que, en 2011 tras presidir la primera legislatura de la Junta de Extremadura, resistió como líder de la oposición y tras cuatro años volvió a la presidencia donde se mantuvo hasta el crac del 28M.

La mayor duda es Ximo Puig que, de momento, se mantiene, aunque los secretarios provinciales de Valencia y Alicante, Carlos Bielsa y Alejandro Soler, presionan por su salida. Puig podría permanecer técnicamente al frente del PSOE valenciano hasta 2025, cuando se celebre el congreso ordinario. Ahora mismo la consigna es “no generéis inestabilidad”. Pero el 23J definitivamente marcará el camino.

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