El Gobierno restringe la información sobre los acuerdos con Marruecos para no «poner en peligro» la relación con Rabat

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El Gobierno dosifica información sobre los acuerdos alcanzados con Marruecos o los detalles de lo que actualmente se negocia con el país norteafricano. Lo oculto, según la oposición. El ejecutivo alega que hacerlo público podría irritar a Rabat.

El Ministerio de Asuntos Exteriores evitó entregar a los parlamentarios de la oposición los acuerdos firmados con Marruecos en la cumbre de Rabat celebrada el pasado mes de febrero. Al PP se lo solicitó formalmente, por vía parlamentaria, el 17 de mayo, sin obtener respuesta. Con el adelanto electoral y la disolución de las Cortes, la petición caducó. Tampoco han recibido respuesta por canales informales.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, desmiente la mayor. Este martes acusó al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de lanzar «bulos» al afirmar que se desconocen los acuerdos alcanzados entre España y Marruecos. Albares le citó para leerlos «en el recinto de la Moncloa» donde, dijo, «están reflejados».

En dicha web oficial, existen breves notas elaboradas por los equipos de comunicación que resumen los acuerdos alcanzados (Memorandos de Entendimiento, según las propias notas). Pero, a fecha de cierre de este artículo, los memorandos propiamente dichos no han sido publicados, tal y como ha podido comprobar este periódico y han confirmado fuentes diplomáticas y de Moncloa. Estos documentos son los que pide la oposición, según ha explicado a El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, Pilar Rojo, portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado del PP.

Sí, la declaración conjunta entre Marruecos y España tras la cumbre de Rabat se mostró íntegra y se hizo pública en su momento. En sus 12 páginas y 74 puntos, el Gobierno reitera su apoyo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental pero, por otro lado, no recoge el compromiso de los dos países de evitar «todo lo que sabemos que ofende a la otra parte, en particular, en lo relativo a nuestras respectivas esferas de soberanía”.

Los detalles de los acuerdos son sensibles. Porque se firmaron memorandos sobre la gestión migratoria, un tema sensible tras la muerte de decenas de migrantes en la valla de Melilla; o porque hay cuestiones como las delimitaciones marítimas que afectan a dónde pueden pescar los barcos españoles o dónde Marruecos puede realizar prospecciones de gas o petróleo, entre otras muchas cuestiones.

Por ejemplo, el ministro de Agricultura, Luis Planas, firmó un memorando con su homólogo marroquí para la colaboración en los campos de la salud o el desarrollo de la producción animal y vegetal. Pero la cuestión de la pesca y la agricultura en Marruecos es delicada. El Tribunal General de la UE ha declarado nulos los acuerdos que autorizan el transporte de tomates o pulpos desde la ciudad saharaui de Dakhla, por ejemplo, porque se extraen sin el consentimiento del representante saharaui, el Frente Polisario. España y Marruecos trabajan actualmente en la elaboración de otros dos sobre pesca marítima, acuicultura y lucha contra la pesca ilegal, y sobre agricultura.

gestión del espacio aéreo

El Gobierno justifica «el carácter reservado de los resultados de la reunión de alto nivel» por «la necesidad de evitar prejuicios en las relaciones exteriores», según el alegato del Ministerio de Asuntos Exteriores a una solicitud de información realizada por este diario en la Portal de la Transparencia. El Periódico de España solicita información sobre el estado de ejecución de la hoja de ruta España-Marruecos firmada el 7 de abril y los acuerdos RAN del 1 y 2 de febrero, relativos al espacio aéreo y marítimo. Más concretamente, sobre el grupo de trabajo sobre la delimitación de los espacios marítimos en la costa atlántica, la ruta que defiende España y si se negocia la cesión de parte del control del espacio aéreo sobre el Sáhara a Marruecos.

La delimitación de las aguas territoriales entre España y Marruecos es fundamental. Rabat reclama parte de ciertas aguas que España considera propias. Cada estado tiene derecho, por la legislación internacional, a unos determinados kilómetros de aguas territoriales de 22 kilómetros desde su costa y una Zona de Exclusividad Económica de hasta 370. Pero las aguas entre Canarias y Marruecos se solapan, y hay una amplia zona en litigio al sur. Hasta ahora estaba dividida a partes iguales, pero Marruecos quiere redibujar esta distribución, según su población o la longitud de su costa. Además, quiere incluir las aguas del Sáhara Occidental. No se sabe qué delimitación defiende España en estas negociaciones.

“En este tipo de reuniones de alto nivel se reflejan posiciones cuya posible publicidad provocaría reacciones en terceros países, lo que podría hacer peligrar la relación bilateral con gobiernos extranjeros, en este caso, en particular con el Gobierno del Reino de Marruecos”, explica el Gobierno, en aplicación de las limitaciones al derecho de acceso establecidas por la ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.

El ejecutivo de Sánchez alega con frecuencia que se necesita discreción para completar algunas de las negociaciones diplomáticas en curso. En otras conversaciones sensibles, como la mantenida con el Reino Unido a través de la UE sobre Gibraltar, ciudadanos y políticos de la oposición tienen documentos públicos que las enmarcan, en este caso los acuerdos de Año Nuevo o el mandato de negociación entregado a Bruselas.

Otro de los grupos de trabajo más controvertidos es el de la gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara Occidental, territorio pendiente de descolonización que actualmente ocupa Marruecos. España lo consigue. El Sahara fue una provincia española hasta que en 1975 fue cedida a Rabat en los Acuerdos de Madrid. España anunció bilateralmente que dejaba de ser potencia administradora en 1976. Sin embargo, sentencias de la Audiencia Nacional y doctrina de Naciones Unidas aseguran que lo seguirá siendo, hasta que el territorio sea descolonizado. Es en este contexto que España se dedica al control aéreo de esta zona desértica. Varios diputados preguntaron al ministro de Asuntos Exteriores si se estaba negociando la cesión de este espacio aéreo a Marruecos. La respuesta fue que la gerencia está en negociación, pero no queda claro si se habla de un traspaso de la misma.

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