Las estimaciones privadas para agosto volvieron a ajustarse a la baja y ubican la suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre 1,4% y 1,9%. El dato marcaría una moderación frente al 2,1% de julio, mes atravesado por factores estacionales vinculados con las vacaciones de invierno.
El menor ritmo de aumento en alimentos y bebidas y una suba más contenida en el servicio de electricidad aparecen como los principales elementos detrás del recorte en las proyecciones.
Las estimaciones privadas se mueven entre 1,4% y 1,9%
La previsión más baja corresponde a la Fundación Libertad y Progreso, que calcula una inflación mensual de 1,4%. Según explicó el economista Julián Neufeld, la canasta del IPC mostró ese avance luego del impacto estacional de julio, con una suba de 1,1% en Alimentos y Bebidas no Alcohólicas.
En la misma línea, Eco Go proyectó una variación de 1,5%. Su relevamiento semanal detectó que, durante la última semana de agosto, los alimentos aumentaron 0,3%, lo que ayudó a moderar el índice general. La consultora señaló que el IPC terminó 0,1 punto porcentual por debajo del cálculo realizado la semana anterior.
Otras mediciones quedaron algo más arriba: C&T Asesores Económicos estimó una inflación de 1,6%, Analytica la ubicó en 1,7% e Invecq proyectó 1,9%.
Alimentos y tarifas, claves en la baja del índice
El comportamiento de alimentos y bebidas fue central para explicar la desaceleración prevista para agosto. En el promedio de las últimas cuatro semanas, se registraron aumentos de 5,6% en verduras, 2,6% en frutas, 0,9% en otros alimentos y 0,7% en carnes y derivados.
También influyó la dinámica de los precios regulados. Según el análisis de la Fundación Libertad y Progreso, el régimen de actualización tarifaria aplicado por el Gobierno durante el segundo semestre permitió que la electricidad aumentara a un ritmo más lento, lo que ayudó a contener el índice general.
Si se confirma una variación de 1,4%, la inflación de agosto quedaría 0,7 puntos porcentuales por debajo del dato de julio y también sería inferior al 1,5% registrado en mayo de 2025, de acuerdo con el Indec.
El Gobierno mira la continuidad de la desaceleración
El salto de julio estuvo asociado principalmente a aumentos estacionales en Recreación y cultura, que avanzó 5%, y en Restaurantes y hoteles, con una suba de 2,8%. Tras ese registro, las consultoras siguieron de cerca las mediciones semanales para evaluar si agosto podía mostrar un ritmo menor de aumentos.
El Gobierno ya había conocido el dato de inflación mayorista de julio, que fue de 0,8%. Ese número fue celebrado por el presidente Javier Milei, quien había afirmado que en agosto la inflación empezaría “con un cero adelante”.
Aunque existe una distancia entre el 1,4% proyectado por la Fundación Libertad y Progreso y el 1,9% estimado por Invecq, ambas mediciones coinciden en una desaceleración respecto del 2,1% de julio. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la mediana de las respuestas prevé que la inflación se mantendría en un rango de 1,8% a 1,7% hasta enero de 2027.






