El Gobierno del Chaco obtuvo más de $455 millones durante la séptima subasta de bienes estatales en desuso realizada este viernes en el CEF N° 1 de Resistencia. La operación incluyó 39 vehículos oficiales, entre camionetas, ambulancias y automóviles.
Los lotes correspondieron a modelos fabricados entre 2007 y 2021. Una unidad quedó para la próxima subasta porque no pudo concretarse la oferta realizada.
Remate con bases de hasta $3,8 millones
Los precios de base se ubicaron entre $1.800.000 y $3.800.000, según las características, el modelo y el estado de cada vehículo. El procedimiento contó con la participación y fiscalización del Colegio de Martilleros del Chaco, que intervino para garantizar la transparencia, la legalidad y el orden de las operaciones.
El presidente de la entidad, Miguel Ramírez, explicó que, una vez adjudicado el bien, el comprador debe abonar el 10% correspondiente a la comisión y el 20% de seña al Gobierno del Chaco. Luego se fija un plazo para retirar el vehículo del predio.
Los fondos se orientarán a necesidades prioritarias
El secretario general de la Gobernación, Julio Ferro, señaló que la decisión provincial es que el dinero obtenido por la venta de bienes en desuso tenga un destino concreto en áreas como salud, seguridad y educación, en lugar de utilizarse únicamente para reponer vehículos.
Según recordó Ferro, subastas anteriores permitieron comprar camionetas 4×4 y ambulancias para la región del Impenetrable, adquirir más de 2.000 ventiladores industriales para escuelas y realizar la reparación integral del Centro de Salud de Villa Río Negro. También se avanza con la remodelación del Centro Odontológico de Santa Polonia y con la planificación de 10 nuevos consultorios para el Hospital Perrando.
Para esta nueva edición, el gobernador instruyó analizar una inversión en materia de seguridad y definir los pasos a seguir de acuerdo con la recaudación alcanzada.
Una permuta para vehículos que ya no pueden subastarse
Ferro anticipó además que el Gobierno provincial trabaja en un mecanismo de permuta para los vehículos cuyo deterioro impide incorporarlos a una subasta tradicional. La alternativa contempla intercambiar lotes de unidades inutilizadas por vehículos que puedan ser útiles para la flota estatal.
La propuesta busca evitar gastos innecesarios de mantenimiento y reducir los riesgos vinculados al abandono o la sustracción de bienes. El proceso de ordenamiento del patrimonio estatal continuará con la transformación de vehículos en desuso en recursos para atender necesidades concretas de la población.






