La delegación de Burkina Faso llegó a Ezeiza a las 15.43 del sábado, cuando faltaban cinco horas y 15 minutos para el amistoso ante la Argentina, previsto para las 21 en el Monumental.
El plantel se trasladó desde el aeropuerto al estadio después de un recorrido marcado por cambios de planes y varias horas de espera.
El vuelo desde Casablanca duró 11 horas y 42 minutos. El Airbus A330-203 cubrió 9.231 kilómetros y permitió concretar el viaje luego de que la delegación permaneciera varada en Marruecos durante varios días.
La cancelación del chárter alteró la convocatoria
El plan inicial contemplaba salir de Casablanca a mitad de semana. El chárter previsto para el 30 de septiembre fue cancelado después de que el avión sufriera una falla técnica en el aeropuerto. La Federación Burkinesa de Fútbol informó que la empresa comunicó luego que la aeronave no podía despegar; finalmente, apareció un vuelo especial que partió durante la madrugada argentina.
El entrenador Amir Abdou tuvo que armar el equipo con ausencias importantes. La federación reconoció que varios jugadores clave no viajaron y que recurrió a jóvenes para completar el plantel. Jairo Pachón, agente FIFA de partidos y responsable de la organización, señaló que algunos futbolistas de la lista original rechazaron viajar en una alternativa comercial por el desgaste acumulado, aun después de reuniones con representantes de la federación y del gobierno de Burkina Faso.
No se difundió una nómina oficial de quienes llegaron a Buenos Aires, por lo que la cantidad de juveniles se conoció con las formaciones. Buena parte del Sub 23 se incorporó de emergencia. El grupo tenía previsto jugar el lunes un amistoso ante Malí, pero ese encuentro fue cancelado.
Del aeropuerto al Monumental, sin pausa
Tras aterrizar, los futbolistas fueron al hotel, en el centro porteño, para un almuerzo tardío. La utilería salió directamente rumbo al Monumental. El plantel llegó al estadio a las 19.22 y pisó el campo nueve minutos después; allí hubo primero silbidos y luego aplausos y una ovación para el conjunto africano.
El regreso de la delegación estaba previsto para alrededor de las 7. Del lado argentino, la preparación siguió con normalidad: el equipo de Lionel Scaloni venía de golear a Bolivia en Córdoba y volvió enseguida a Buenos Aires.
Argentina, en la segunda parada de la ventana
El partido ante Burkina Faso fue el segundo de los tres compromisos programados para la ventana internacional. La selección cerrará su agenda el martes frente a Benín, en la despedida de Lionel Messi. El árbitro fue el chileno José Cabero, acompañado por sus compatriotas Wladimir Muñoz y Carlos Venegas como asistentes y Fernando Vejar como cuarto árbitro. El encuentro no contó con VAR.






