El equipo económico nacional avanza con una estrategia que combina mayor circulación de pesos con acumulación de reservas, en un intento por dinamizar la actividad sin perder el control del dólar.
En este marco, el Banco Central se prepara para intensificar sus intervenciones en el mercado durante el próximo trimestre.
Más reservas con la cosecha como aliada
En los primeros tres meses del año, el Banco Central logró comprar cerca de USD 3.500 millones.
Sin embargo, se espera que esa cifra crezca con fuerza en el segundo trimestre gracias a la liquidación de la cosecha gruesa, que tuvo resultados positivos.
Las estimaciones indican que las compras podrían ser al menos un 50% superiores a las del período anterior.
A esto se suma un contexto internacional que, si bien tuvo impacto limitado a nivel local, dejó efectos puntuales.
La suba del petróleo por encima de los USD 110 el barril abre la puerta a mayores ingresos por exportaciones energéticas, que podrían aportar hasta USD 5.000 millones adicionales en el año.
Menos encajes y más pesos en la economía
Una de las decisiones recientes del Banco Central fue la reducción de 5 puntos en los encajes bancarios, una medida que libera aproximadamente 2,6 billones de pesos.
Si bien el impacto directo será acotado (porque gran parte de esos encajes estaban integrados con bonos), el objetivo es claro: avanzar en la remonetización tras meses de fuerte restricción.
Este giro implica desarmar parcialmente el esquema aplicado en la previa de las elecciones legislativas, cuando se endurecieron las condiciones monetarias para frenar al dólar.
Aquella estrategia había generado efectos colaterales como tasas elevadas, menor acceso al crédito, aumento de la morosidad y caída del consumo.
Inflación con señales de desaceleración
El aumento de los combustibles, cercano al 20%, empujó la inflación de marzo hacia el 3%, pero el Gobierno confía en que se trató de un impacto puntual.
De hecho, hacia fines de ese mes ya se observó una desaceleración en rubros clave como alimentos y bebidas.
En ese sentido, se espera que abril marque un quiebre en la tendencia, con una posible baja mensual del índice de precios, algo que no ocurre desde mayo de 2025, cuando el IPC había alcanzado el 1,5%.
Dólar contenido y bajo vigilancia
El tipo de cambio se mantuvo estable pese al contexto internacional. Incluso, el peso argentino se fortaleció y el dólar minorista llegó a ubicarse por debajo de los $1.400.
Tras la última medida del Banco Central, el oficial subió levemente de $1.390 a $1.405, mientras que el contado con liquidación se posicionó en torno a los $1.450.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que sin intervención el dólar podría ubicarse en niveles cercanos a los $1.200.
Sin embargo, el Gobierno mantiene una postura cautelosa y evita avanzar hacia una liberalización total del mercado cambiario.
Consumo en tensión y sectores desiguales
Uno de los principales desafíos sigue siendo la recuperación del consumo masivo. Las ventas en supermercados continúan sin repuntar, lo que refleja el deterioro del poder adquisitivo.
En contraste, otros rubros como autos y electrodomésticos muestran un desempeño más firme.
Un dato llamativo es el crecimiento del consumo de bienes importados, que registró un aumento del 54% interanual, evidenciando un cambio en las preferencias de los consumidores.
Una economía que avanza a distintas velocidades
Los últimos datos de actividad muestran una dinámica dispar. Sectores que venían rezagados, como la industria y la construcción, crecieron 1,5% mensual en enero, mientras que el comercio avanzó 1,4%.
Aun así, el escenario general sigue siendo heterogéneo, con rubros que se recuperan más rápido que otros.
Apoyo político y expectativas económicas
El presidente Javier Milei mantiene niveles de aprobación que oscilan entre el 35% y el 40%, en un contexto complejo marcado por inflación, caída del salario real y aumento del desempleo.
Para el resto del año, las proyecciones de crecimiento económico se ubican entre el 2% y el 4%, impulsadas principalmente por el agro y el sector energético.
No obstante, el desempeño del mercado interno será clave para sostener esa recuperación.






