Los enfrentamientos registrados el sábado por la noche en Frankfurt, Alemania, dejaron más de 100 policías heridos, uno de ellos de gravedad. Las autoridades informaron que 54 personas fueron detenidas, con edades de entre 13 y 29 años.
También se reportaron daños en 17 comercios y saqueos en cinco establecimientos. La protesta juvenil había convocado a miles de personas en distintas ciudades del país y se desarrolló mayormente en forma pacífica durante el día.
Una movilización nacional terminó con incidentes
La iniciativa GenZ-regelt reunió, según sus propios datos, a unas 120.000 personas en cerca de 30 ciudades. Los participantes reclamaron inversiones en educación, sanidad, seguridad social, protección del clima y vivienda asequible, y expresaron su rechazo a un posible regreso del servicio militar obligatorio.
En Frankfurt, los incidentes comenzaron durante la concentración y llevaron a disolver la protesta. En el momento de mayor tensión, la policía desplegó hasta 1.300 efectivos y estimó que se enfrentó a entre 1.000 y 1.500 jóvenes violentos.
El ministro de Hesse atribuyó los ataques a grupos violentos
El ministro del Interior de Hesse, Roman Poseck, vinculó los disturbios con extremistas de izquierda y jóvenes de origen inmigrante. Aclaró, sin embargo, que la mayoría de los detenidos tiene nacionalidad alemana. Las autoridades contabilizaron además 1.255 órdenes de desalojo y 366 controles de identidad.
La organización convocante se había desmarcado de cualquier hecho violento y sostuvo que sus marchas eran pacíficas. Las concentraciones se desarrollaron en general sin incidentes hasta la noche, aunque también hubo actos vandálicos en Colonia, Berlín y Hamburgo.
Dirigentes políticos pidieron separar la protesta de los saqueos
La presidenta de Die Linke, Ines Schwerdtner, pidió distinguir los actos de vandalismo de las demandas de quienes se manifestaron pacíficamente. La dirigente de Los Verdes, Franziska Brantner, condenó los altercados y reclamó que el Gobierno responda a los planteos juveniles.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, también condenó los disturbios y afirmó que grupos violentos se habían aprovechado de las movilizaciones pacíficas.






