La quinta Marcha Federal Universitaria terminó con enfrentamientos frente al Congreso, un operativo policial con camión hidrante y gases lacrimógenos, y un saldo de diez efectivos heridos. La movilización había reunido a estudiantes, gremios y organizaciones sociales que reclamaban por la Ley de Financiamiento.
Los incidentes comenzaron minutos antes de las 16, cuando un grupo de manifestantes rompió bancos y sectores de las veredas para arrojar piedras contra los agentes. Tras los disturbios, se informó que hubo 31 personas detenidas.
Piedras, destrozos y gases frente al Congreso
La violencia se concentró frente al vallado policial. Un manifestante destruyó con una maza uno de los bancos de la Plaza del Congreso y otras personas recogieron los fragmentos para utilizarlos como proyectiles. También fueron arrancados cordones de las veredas y se lanzaron piedras de gran tamaño contra los gendarmes que sostenían el cordón.
La respuesta de las fuerzas de seguridad incluyó gases lacrimógenos y el uso del camión hidrante para dispersar a la protesta. Algunos manifestantes juntaron las cápsulas de gas y las colocaron en baldes o botellas para reducir sus efectos, antes de arrojarlas nuevamente hacia el otro lado del vallado. Más tarde intervino la policía motorizada y, casi una hora después, también se lanzó pirotecnia en dirección al Congreso.
Diez heridos y 31 detenidos tras el operativo
La mayoría de las columnas universitarias se retiró de la plaza después del acto central, minutos antes de las 17. Durante los enfrentamientos resultaron heridos cuatro gendarmes, dos prefectos y dos integrantes de la Policía Federal; todavía no se había determinado a qué fuerza pertenecían los otros dos efectivos.
Las fuerzas nacionales detuvieron a 25 personas y la Policía de la Ciudad arrestó a otras seis. La tensión continuó sobre la avenida Rivadavia, donde algunos manifestantes llevaban máscaras de gas, guantes y baldes con agua. Luego de más de dos horas, los agentes avanzaron por Hipólito Yrigoyen y usaron balas de goma. Cerca de las 18:10, volvieron a avanzar a pie y en motos sobre Rivadavia para despejar la avenida.
El Gobierno cuestionó la violencia
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, repudió los incidentes a través de sus redes sociales. “Los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos”, escribió, y agregó que el derecho a manifestarse “no es un permiso para ejercer la violencia”.
La funcionaria también sostuvo que quienes agredan a los efectivos, dañan bienes públicos o cometen delitos deberán responder ante la Justicia. Durante la marcha, uno de los jóvenes que participó de la movilización afirmó que era estudiante de la Universidad Nacional de La Plata y que había concurrido a manifestarse de manera pacífica.






