En un contexto donde el consumo sigue debilitado, el sector de la indumentaria comenzó a incorporar opciones de financiación en hasta 12 cuotas sin interés como una forma de incentivar las ventas.
La modalidad, habitual en rubros como electrodomésticos, empieza a aparecer también en la ropa, aunque de manera aún no generalizada.
Más liquidez y señales desde el sistema financiero
En abril, el Banco Central dispuso una baja de 5 puntos porcentuales en los encajes bancarios, con el objetivo de aumentar la liquidez y facilitar el crédito.
Este tipo de medidas suele impactar en el costo del financiamiento, tanto para empresas como para consumidores.
En paralelo, el Banco Nación lanzó una promoción que permite financiar compras en hasta 20 cuotas sin interés con tarjetas de crédito.
La iniciativa estará vigente hasta el 31 de mayo y abarca productos de tecnología, hogar, materiales para la construcción, colchones y movilidad, como bicicletas y motos.
La indumentaria busca alternativas ante la caída de ventas
Con la llegada de la temporada otoño-invierno, algunas marcas de ropa comenzaron a reintroducir las 12 cuotas sin interés como herramienta comercial.
Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, su presidente Claudio Drescher explicó que la decisión está vinculada directamente a la fuerte caída de la demanda.
Según datos de la entidad, las ventas registraron una baja del 8,4% interanual en el primer bimestre, mientras que frente a 2023 la caída alcanza el 40%.
Drescher describió el momento con crudeza: “No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional”. En ese marco, consideró que la financiación aparece más como una reacción ante la crisis que como una solución de fondo.
El costo financiero y el impacto en la rentabilidad
Ofrecer cuotas implica asumir costos. En este caso, el financiamiento ronda el 20%, lo que complica la rentabilidad de las empresas, especialmente cuando no pueden trasladar ese costo a los precios.
El deterioro del sector también se refleja en los cierres: entre 2024 y 2025 desaparecieron 2.924 empresas de la cadena textil, incluyendo 300 del rubro confección y 1.644 locales de venta de ropa.
La morosidad, un problema creciente
Uno de los principales riesgos de estas estrategias es el aumento de la morosidad. Según Drescher, las tarjetas presentan el nivel de incobrabilidad más alto de los últimos 20 años.
La situación también se observa en otros sectores. En electrodomésticos, donde el financiamiento en cuotas está más extendido, la consultora EcoGo registró un atraso en los pagos del 41% en diciembre.
Además, las ventas de artículos para el hogar y electrodomésticos cayeron 18,6% interanual real en el cuarto trimestre de 2025, de acuerdo con datos de Vectorial.
Medidas aisladas y márgenes cada vez más ajustados
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa señalaron que estas promociones aún no se expanden de forma generalizada en las pymes, ya que no existe un programa integral como lo fue Cuota Simple. Por ahora, predominan iniciativas puntuales de cada empresa.
Si bien las tasas muestran cierta baja, el costo financiero se mantiene elevado, cerca del 30%, lo que obliga a trabajar con márgenes de ganancia más reducidos.
En este escenario, las cuotas aparecen como una herramienta para intentar sostener las ventas, aunque el problema de fondo sigue siendo el mismo: la pérdida del poder adquisitivo limita el consumo.






