La causa que involucraba a la abogada argentina Agostina Páez, acusada de racismo en Río de Janeiro, tuvo una definición este martes.
La Justicia brasileña resolvió que la joven no irá a prisión, aunque deberá cumplir tareas comunitarias como parte de una medida alternativa.
El fallo le permitirá regresar a la Argentina en los próximos días, luego de un proceso que generó fuerte repercusión.
Una resolución que cambia el rumbo del caso
La decisión fue tomada durante una audiencia en el Tribunal Penal Nº 37, donde se analizó su situación procesal.
Allí se determinó que no habrá condena de cárcel, pero sí la obligación de realizar tareas comunitarias.
Aún queda pendiente definir cuándo le retirarán la tobillera electrónica, que utilizó mientras avanzaba la investigación.
Tras conocerse el resultado, Páez manifestó: “Me siento aliviada, pero hasta que no esté en la Argentina no voy a estar en paz”.
El deseo de volver a Santiago del Estero
Luego del fallo, la abogada de 29 años remarcó que su intención es regresar cuanto antes a Santiago del Estero para reencontrarse con su entorno cercano.
Además, calificó lo vivido como “la peor experiencia de mi vida” y pidió disculpas por lo sucedido. También sostuvo que siempre dijo la verdad durante el proceso.
Una audiencia extensa y con momentos tensos
La instancia judicial se extendió por casi cuatro horas y estuvo marcada por algunos momentos de tensión. Durante su desarrollo, se dispuso que salieran de la sala su padre, parte de la defensa y los medios de comunicación.
En el recinto quedaron únicamente Páez, su abogada Carla Junqueira, el vicecónsul argentino, junto a representantes de la fiscalía y la querella.
En primer lugar declararon trabajadores del bar donde ocurrió el hecho. Luego fue el turno del fiscal y, finalmente, la defensa solicitó que el proceso pudiera continuar en Argentina.
En Brasil, a diferencia de lo que ocurre en el sistema judicial argentino, este tipo de causas puede resolverse en una sola audiencia, donde el juez tiene la facultad de definir el resultado en ese mismo acto.
Qué pasó en Ipanema
El hecho se remonta al 14 de enero, cuando Páez se encontraba en un bar del barrio Ipanema, en Río de Janeiro, junto a un grupo de amigas.
Según la acusación, en ese contexto habría realizado gestos racistas hacia empleados del lugar tras una discusión. A partir de la denuncia, fue detenida e imputada por tres hechos de injuria racial.
Este delito, en Brasil, contempla penas de entre dos y cinco años de prisión por cada hecho, lo que en el peor de los escenarios podía derivar en una condena de hasta 15 años.
Finalmente, la Justicia optó por una salida alternativa que evita su encarcelamiento.






